La urgencia odontológica tiene una característica que la vuelve distinta de casi cualquier otro turno: el paciente con dolor agudo no espera. Si no lo atendés hoy, lo atiende otro, y muchas veces ese otro se queda con el tratamiento completo que venía después.
Por eso la urgencia no es sólo un problema de agenda. Es el canal por el que entran pacientes nuevos.
El error de la agenda 100% llena
Una agenda sin huecos parece eficiencia y es lo contrario. Cuando entra la urgencia —y entra— sólo quedan dos salidas: encajarla entre dos turnos y arrastrar demora hasta la noche, o decir que no y perder al paciente.
Dejar capacidad libre a propósito no es desperdiciar sillón. Es comprar la posibilidad de decir que sí.
Cuánto reservar
La regla práctica es dos ventanas de 30 minutos por día, una a media mañana y otra a media tarde. Si a las 11 no se usó la de la mañana, se libera para lo que haya.
Si querés el número propio en vez de la regla general, contá cuántas urgencias reales tuviste en las últimas cuatro semanas y dividí por los días trabajados. Casi siempre da entre una y dos por día, y casi siempre la percepción es que son más.
Qué es urgencia y qué no
Conviene tener el criterio decidido antes de que suene el teléfono, porque por teléfono todo suena urgente.
- Entra hoy: dolor agudo, traumatismo, absceso, sangrado que no para, una restauración que se desprendió y expone.
- Entra esta semana: sensibilidad que molesta pero no impide dormir ni comer, una corona floja sin dolor.
- Turno normal: control, limpieza, estética, un chequeo que la persona viene postergando hace meses y hoy decidió resolver.
Quien atiende el teléfono tiene que tener esa lista a mano. Si el criterio vive en tu cabeza, cada llamado te interrumpe.
La urgencia es una consulta corta, no un tratamiento
El objetivo de la ventana de urgencia es sacar el dolor y armar el plan, no resolver todo. Meter una endodoncia completa en el hueco de 30 minutos es exactamente cómo se destruye la tarde.
Resolvés lo agudo, y el tratamiento se agenda como turno propio con su duración real. El paciente sale sin dolor y con fecha, que es lo que necesita.
Cuando de verdad no hay lugar
Un no seco a alguien con dolor es un paciente que no vuelve nunca. Un no con salida concreta, no.
- Dar la primera hora del día siguiente, que es el horario más fácil de sostener sin arrastrar demora.
- Ofrecer quedar en lista de espera para el mismo día: en odontología las cancelaciones de última son frecuentes y el hueco aparece.
- Indicar qué hacer mientras tanto. Cuesta un minuto y es la diferencia entre "no me pudo atender" y "me ayudó por teléfono".
Que la urgencia se pueda pedir sin llamar
Mucha gente con dolor busca en el celular a la noche o un domingo, cuando el consultorio no atiende el teléfono. Si tu ventana de urgencia está publicada como un servicio reservable, ese paciente se agenda solo a las 23 y aparece el lunes a las 9.
Es el caso donde la agenda online no te ahorra trabajo administrativo: te trae un paciente que de otro modo llamaba al de la otra cuadra.
En Turnos Pro creás la urgencia como un servicio con su duración y sus horarios propios, así el espacio queda reservado y el paciente puede tomarlo solo. Empezá gratis.
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