La fonoaudiología trabaja casi siempre con tratamientos continuados: el paciente viene una o dos veces por semana durante meses. Eso cambia lo que necesitás de una agenda respecto a una especialidad de consultas aisladas.
La continuidad es el activo a proteger
En un tratamiento fonoaudiológico, la interrupción tiene costo terapéutico, no solo económico. Un paciente que falta dos semanas seguidas pierde parte del avance.
Por eso el ausentismo acá se combate distinto: no alcanza con el recordatorio del día anterior, conviene que el turno recurrente esté agendado con anticipación y que la familia lo tenga incorporado como rutina fija.
Evaluación y tratamiento tienen tiempos distintos
- Evaluación inicial: 60 minutos o más, con anamnesis y administración de pruebas
- Sesión de tratamiento: 30 a 45 minutos según el caso
- Entrevista con la familia: bloque propio, generalmente sin el paciente
- Reevaluación periódica: duración intermedia
Coordinar con las familias
Cuando el paciente es un niño, quien agenda y quien recuerda el turno es un adulto que además coordina escuela, otras terapias y su propio trabajo. Cuanto más fácil sea reprogramar sin llamar, menos turnos se pierden.
Un link de reserva y cancelación que la familia puede usar desde el celular en cualquier momento resuelve buena parte de la coordinación que hoy se hace por mensajes sueltos.
Trabajo interdisciplinario
Muchos pacientes de fonoaudiología llegan derivados y comparten tratamiento con psicopedagogía, psicología o neurología. Tener registrado el historial de sesiones te facilita armar informes y responder interconsultas sin reconstruir todo de memoria.
Turnos Pro te permite configurar evaluaciones y sesiones con duraciones distintas, y que las familias reprogramen solas desde el link. Empezá gratis.
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