La mayoría de los profesionales pone el precio de la consulta mirando lo que cobra el de al lado. Funciona como referencia, pero tiene un problema: no sabés si el colega calculó bien o si también está mirando a otro. Al final todos copian a alguien que quizás está cobrando por debajo de sus costos.
Este es un método para llegar a un número propio, con tus costos reales. No es asesoramiento financiero ni contable: es un marco de cálculo para que tomes la decisión con información.
Paso 1: sumá tus costos fijos mensuales
Todo lo que pagás exista o no exista consulta ese mes:
- Alquiler del consultorio o proporción si compartís espacio
- Servicios: luz, internet, expensas
- Matrícula, seguro de mala praxis, colegiatura
- Software y herramientas que uses
- Contador, si tenés
- Formación continua prorrateada al mes
Ese total es tu piso: lo que necesitás facturar antes de ganar un peso.
Paso 2: calculá tus horas realmente facturables
Acá está el error más común. Si atendés 6 horas por día, 5 días a la semana, parece que tenés 120 horas facturables al mes. En la práctica nunca es así.
De esas horas hay que descontar:
- Huecos que no se llenan entre turnos
- Ausencias de pacientes que no avisaron
- Vacaciones y feriados
- Días que no podés atender por enfermedad o imprevistos
Una estimación conservadora es trabajar con entre el 65% y el 75% de tu capacidad teórica. Si calculás con el 100%, el precio te va a quedar corto y no vas a entender por qué no cierran los números.
Paso 3: contá el tiempo que no facturás pero trabajás
Esto casi nadie lo cuenta y es lo que más distorsiona el cálculo. En muchas profesiones, por cada hora de consulta hay tiempo adicional que no se cobra:
- Registro y notas posteriores a la sesión
- Preparación previa o revisión de estudios
- Coordinación de turnos y respuesta de mensajes
- Informes, certificados, interconsultas
Si una consulta de 45 minutos te genera 20 minutos de trabajo adicional, tu hora real de trabajo por consulta es de más de una hora. El precio tiene que reflejarlo.
Paso 4: definí tu ingreso objetivo
Cuánto querés ganar por mes, neto, después de cubrir los costos fijos. Este número es personal y depende de tu situación, tus años de formación y el mercado en el que estás.
La fórmula queda así: (costos fijos + ingreso objetivo) dividido las horas realmente facturables. Eso te da el valor de tu hora. Después ajustás según la duración de cada tipo de consulta.
Paso 5: diferenciá por tipo de práctica
No todas las consultas valen lo mismo ni duran lo mismo. Un esquema habitual:
- Primera consulta: más larga y con más trabajo previo, justifica un valor mayor
- Seguimiento: más corta, valor proporcional
- Sesiones en paquete: descuento por volumen a cambio de compromiso y previsibilidad
- Modalidad online: podés ajustar porque no ocupa el consultorio
El costo oculto del ausentismo
Si tenés un 15% de ausencias, en los hechos estás trabajando con un 15% menos de capacidad y tu precio real por hora efectiva es más bajo de lo que creés.
Antes de subir precios, mirá si podés recuperar esa capacidad. Bajar el ausentismo con recordatorios y señas suele tener más impacto en tu ingreso que un aumento de tarifa, y no te expone a perder pacientes.
Cuándo y cómo actualizar
En un contexto inflacionario, definir un precio y sostenerlo un año significa perder poder adquisitivo mes a mes. Conviene revisar el cálculo con una frecuencia fija — por ejemplo cada tres o cuatro meses — y avisar los cambios con anticipación.
Avisar antes, con una fecha clara de entrada en vigencia, genera mucha menos resistencia que un aumento sorpresa en el momento de pagar.
Con Turnos Pro podés configurar cada tipo de consulta con su precio y duración, y ver en el panel de métricas cuántos turnos concretaste realmente cada mes. Empezá gratis.
Probarlo gratis