Casi todo el esfuerzo de marketing de un consultorio se va en conseguir pacientes nuevos. Mientras tanto, en la base de datos hay decenas de personas que ya te eligieron una vez, ya saben cómo llegar y ya confían en vos. Simplemente dejaron de venir.
Reactivar a alguien que ya te conoce cuesta bastante menos que conseguir a alguien nuevo, y sin embargo es lo último que se hace.
Por qué dejan de venir
La suposición habitual es que se fueron por insatisfacción. En la práctica esa es la minoría. Las causas más frecuentes son mucho más mundanas:
- Terminaron el motivo de consulta y no supieron que correspondía un control
- Lo dejaron para más adelante y se les pasó
- Un cambio de rutina rompió el hábito de la consulta
- Cuestiones de plata en un momento puntual, ya superadas
En casi todos esos casos, un mensaje en el momento adecuado alcanza.
Cómo identificarlos
Primero definí qué significa "inactivo" en tu práctica, porque cambia mucho según la especialidad. En un tratamiento de kinesiología dos meses sin venir puede ser abandono; en odontología general, seis meses es lo esperable entre controles.
Con ese criterio claro, revisá tu historial de pacientes y armá la lista de quienes superaron ese plazo. Si tenés el historial de visitas centralizado, es cuestión de ordenar por fecha de última consulta.
Segmentar antes de escribir
Mandar el mismo mensaje a todos es la forma más rápida de que no funcione. Tres grupos que conviene separar:
- Los que interrumpieron un tratamiento a mitad de camino: el mensaje apunta a retomar lo que quedó pendiente
- Los que completaron el tratamiento: el mensaje apunta al control preventivo
- Los que vinieron una sola vez y no volvieron: acá conviene indagar suavemente si hubo algo que no funcionó
Qué hace que un mensaje funcione
Tres elementos separan un mensaje que trae pacientes de vuelta de uno que se ignora:
- Que sea personal y mencione algo concreto de la última consulta. Demuestra que te acordás de la persona, no de un registro.
- Que no tenga tono comercial. "Te extrañamos, aprovechá esta promo" suena a spam. "¿Cómo seguiste con lo de la rodilla?" suena a profesional que se interesa.
- Que incluya un camino claro para volver: tu link de reserva, para que agende en el momento en que está pensando en vos.
El momento importa
Hay momentos naturales que dan una excusa legítima para escribir: el cambio de estación en especialidades donde influye, el vencimiento de un control anual, el aniversario de la primera consulta.
Un mensaje anclado a un motivo concreto se lee como atención profesional. Uno sin motivo se lee como que necesitás llenar la agenda.
Prevenir es más barato que recuperar
La mejor campaña de reactivación es la que no hace falta. Dos hábitos que reducen mucho el abandono:
- Agendar el próximo turno antes de que la persona se vaya del consultorio, cuando todavía está el compromiso fresco
- Dejar dicho explícitamente cuándo corresponde volver, en vez de asumir que se entiende
Un "nos vemos en tres meses para el control" dicho en voz alta y agendado en el momento vale más que cualquier mensaje posterior.
Una nota sobre la frecuencia
Si alguien no responde a dos intentos separados en el tiempo, dejalo ahí. Insistir más allá de eso deteriora la relación y la percepción de tu práctica. Respetar el silencio también es parte del profesionalismo.
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