Atender por videollamada te saca el límite geográfico y te agrega tres problemas nuevos: el pago, el link y el huso horario. Ninguno es grave, pero los tres se vuelven un desgaste diario si los resolvés a mano cada vez.
El cobro cambia de lugar
En el consultorio, la persona está ahí y paga. En online no hay ese momento, y perseguir transferencias después de la sesión es la queja número uno de quien atiende a distancia.
La solución práctica es mover el pago antes de la sesión, no después. Puede ser la sesión completa o una seña que confirme el turno.
Tiene un efecto secundario que importa más de lo que parece: el ausentismo en modalidad online es más alto que en presencial, porque faltar no cuesta nada —no te vestiste, no viajaste, no llegaste—. El pago por adelantado es lo único que reintroduce ese costo.
El link de la sesión
Mandar el link a mano funciona hasta que tenés quince sesiones por semana. Después se olvida uno, o se manda el de otro paciente, o llega tarde y la sesión arranca cinco minutos después.
Que el link viaje en la confirmación y en el recordatorio automáticos resuelve el 100% de esos casos y no te cuesta nada por sesión.
- Un link fijo tuyo es lo más simple, pero cualquiera que lo tenga puede entrar en cualquier momento.
- Un link por sesión es más prolijo. Si tu agenda se sincroniza con Google Calendar, la videollamada se crea sola con el evento.
- Sea cual sea, que esté en el mail de confirmación. El paciente no tiene que buscar en el chat de hace tres semanas.
Pacientes en otra provincia o en el exterior
Argentina tiene una sola hora, así que dentro del país no hay problema. Aparece con pacientes en el exterior, que es una parte grande de la demanda de terapia en español.
Dos reglas que evitan el 90% de los errores: que tu página de turnos muestre siempre la hora en el huso del paciente, y que la confirmación diga explícitamente la hora en las dos zonas. Un "martes 16 hs" a secas es una sesión perdida esperando a que cambie el horario de verano en el otro país.
Presencial y online en la misma agenda
Si hacés las dos cosas, la modalidad tiene que ser parte del turno, no algo que recordás. Sirve para lo obvio —saber si tenés que estar en el consultorio— y para lo que no es tan obvio: no podés tener una sesión presencial a las 15 y una online a las 16 en tu casa si el viaje son 40 minutos.
Agrupá las online en bloques y dejá el presencial en los días que estás en el consultorio. Alternarlas hora por hora es la forma más rápida de llegar tarde a las dos.
Lo que no cambia
El encuadre, la duración y la política de cancelación son los mismos. La modalidad online tiende a aflojar esos bordes —se empieza cinco minutos tarde, se estira, se cancela más fácil— y sostenerlos es parte del trabajo.
En Turnos Pro publicás tu disponibilidad, cobrás la seña por Mercado Pago y el paciente recibe confirmación y recordatorio automáticos, atiendas presencial u online. Empezá gratis.
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